36 millones para un domingo
Por: Jesús Lépez Ochoa
Más de 7 millones de pesos y casi un millón de dólares en efectivo traía consigo la gente de El Mencho cuando los militares lo hirieron de muerte.
El dinero incautado suma en total unos 36 millones de pesos al tipo de cambio del domingo, que representan unos 314 años de salario mínimo vigente, sin descansar un solo día.
Un asalariado necesitaría 8 o 9 vidas laborales para reunir una cantidad así, como la que los integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación traían consigo, nomás para lo que se ofreciera, un domingo.
Y esa es solo una pequeña muestra, otra más, del tremendo poder económico de los grupos criminales.
La pregunta es cuánto de ese dineral estaría destinado a sobornos, o como se dice en la jerga política, “para aceitar la estructura” de protección que permite a los capos moverse a sus anchas y hacer lo que les dé la gana, incluso, poner autoridades que hagan negocios sucios desde el poder, como sucedió en Tequila con el presidente municipal detenido en un operativo Enjambre.
Las acciones realizadas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en ambos casos, muestran que su gobierno está dispuesto a fortalecer al Estado que debe reclamar su control del territorio, las armas y el gobierno.
Después de todo, son las causas estructurales, entre éstas, la debilidad del Estado, las que crean el caldo de cultivo para las causas sociales de la violencia. No se puede combatir, unas, sin las otras.
Obviamente cuando se ataca a organizaciones poderosas, las reacciones son igualmente fuertes, como se vio con la quema de vehículos en varios estados del país.
Aquí en Guerrero lo vimos en Acapulco y Zihuatanejo, principalmente.
Mediante la coordinación de la gobernadora Evelyn Salgado con el gobierno federal se pudo controlar la situación que en comparación con otros estados no se desbordó, y no se afectó la celebración del Abierto Mexicano de Tenis, un evento top para la promoción turística de Acapulco dada su gran difusión internacional.
Esto es muy importante para el puerto porque una de las causas de la violencia que se deben combatir, es precisamente la pobreza, y para hacerlo se requieren los empleos y el ingreso económico que genera la actividad turística en el puerto.
En la visión del Leviatán de Thomas Hobbes el dinero actúa como la fuerza vital, o “el nervio” que sostiene los esfuerzos bélicos, y al mismo tiempo garantiza la estabilidad pacifica permitiendo al gobierno recaudar impuestos y mantener el orden social.
Parafraseando a Hobbes, el dinero es el nervio de la guerra y la paz. Y si en México, quienes hacen la guerra en las calles se pasean con 36 millones de pesos un domingo, por lo menos hay que procurar que quienes trabajan toda la semana puedan ganar por lo menos un salario mínimo, para que no acaben enrolados en las filas de la delincuencia, en este país de privilegios, que ya se acabaron, dicen, y de desigualdades que persisten.
