CONCIENTIZACIÓN DE LA RICKETTSIOSIS-DON CHIMINO

Por: J. David Flores Botello

CONCIENTIZACIÓN DE LA RICKETTSIOSIS.- La rickettsiosis no es una enfermedad nueva, pero sí requiere mayor conciencia. En México forma parte de los programas prioritarios de vigilancia epidemiológica. Informar no es alarmar. Informar es prevenir. Es causada por bacterias del género Rickettsia y se transmite principalmente por la picadura de garrapatas infectadas. En nuestro país, la forma más conocida es la fiebre manchada por Rickettsia rickettsii. Puede presentarse en zonas rurales y también en entornos urbanos donde existen perros con infestación de garrapatas, patios con maleza o acumulación de objetos. En México, los casos se concentran principalmente en estados del norte como Sonora, Baja California, Chihuahua y Coahuila. Cada año se notifican algunos cientos de casos a nivel nacional. No es una enfermedad masiva como el dengue o la influenza, pero sí puede ser grave si no se detecta a tiempo. En el sur del país su presencia es menor y suele ser focalizada, lo que refuerza la importancia de mantener medidas preventivas antes de que aparezcan brotes. No se transmite de persona a persona. El riesgo ocurre cuando una garrapata infectada permanece adherida el tiempo suficiente para transmitir la bacteria. Por eso el control del vector es fundamental. Los síntomas suelen iniciar con fiebre alta repentina, dolor intenso de cabeza, malestar general y dolores musculales. Puede aparecer un sarpullido días después. Al inicio puede confundirse con una infección común, por eso debe sospecharse cuando existe antecedente de contacto con garrapatas o convivencia en zonas con infestación. El tratamiento existe y es eficaz si se inicia oportunamente. El antibiótico de elección es la doxiciclina y debe administrarse de manera temprana cuando el cuadro clínico es compatible, incluso antes de contar con confirmación de laboratorio. En esta enfermedad no se recomienda esperar estudios si la sospecha es alta. El tratamiento precoz reduce complicaciones y salva vidas. Bajo indicación médica puede utilizarse también en niñas y niños cuando el beneficio supera el riesgo. La prevención se basa en medidas sencillas: mantener patios limpios, cortar maleza, evitar acumulación de escombros, revisar y desparasitar periódicamente a las mascotas y evitar que duerman dentro de la vivienda si no están tratadas. Después de jugar en el campo o con animales, es conveniente revisar cuero cabelludo, cuello, axilas y pliegues. El Programa de Acción Específico para la Prevención y Control de la Rickettsiosis establece que la participación comunitaria es fundamental, junto con campañas de control de perros en situación de calle y educación sanitaria. Cuando se detectan perros con infestación importante de garrapatas, pueden realizarse pesquisas entomológicas, recolectando muestras que se envían al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos para analizar si portan la bacteria. Esto no significa que exista transmisión humana, pero permite conocer el riesgo ambiental y reforzar la prevención. La rickettsiosis no debe enfrentarse con miedo, sino con orden ambiental, vigilancia y atención médica temprana. Saber es prevenir. Actuar a tiempo es proteger.

DON CHIMINO.- Salimos del restaurán El Mexicano con la panza colgando de tanta tragazón. Sin querer queriendo, luego de caminar por la vereda empiedrada con jardín natural de uno y otro lado, llegamos al ária de las albercas. Mero onde el día anterior mi Puchunga salvó a un niño que se taba hogando. Muchos de los camastros al ruedo de la alberca más grande del hotel (como 25 metros de largo) ya taban ocupados. Era casi mediodía y, tantito la caminada y tantito el sol que empezaba a caer a plomo, se sentía calorcito pero la brisa del mar que taba cercas daba una sensación de tar soñando. Todo al ruedo era de lujo en ese hotel de no sé cuántas estrellas pero que cobran un chingo. Los pocos camastros libres ´taban saltiados, no juntos, y a mí y a mi Púchun nos gusta ´tar al lado del otro y de la otra. No cada quien separados. Vimos que había dos camastros uno al lado del otro como a 10 metros de la alberca, en un jardín. Nos juimos pa´llá. Apenas nos tábamos queriendo recostar se acercó un mesero con una sonrisa de oreja a oreja, se dirigió a ella y muy amablemente le dijo: –“¡Buenos días, señora! Qué gusto de volverla a ver. Dígame por favor, ¿cómo podemos hacerle más agradable su estancia? Tenemos la indicación de atenderlos con la más alta preferencia. La felicito y le agradezco su gran acción heroica el día de ayer.” Si de por sí le dan a uno trato de rey áhi, con esa recomendación de la atministración del hotel, casi me sentía el rey de reyes, je je. Y es que, de verdá, nomás era alevantar una mano y en l´horita llegaba Benito, que asina dijo que se llamaba. Por cierto muy paticón. Él jue el que nos animó a ir a conocer el centro de Güatulco. Nos dijo que había frábricas de guayaberas y ropa bordada tipo zapoteco del Istmo y de otras regiones. Que tambor vendían mezcal, café orgánico, chocolate, mole, hamacas, sombreros, joyería de plata y alebrijes. Mi Puchunga le preguntó al Benito que qué bebidas preparaban que refrescaran, que no tuvieran tanta azúcar y lo menos de alcohol. Primero le llevó un Ponche de Piña con flor de Hibisco que no es más que de Jamaica pero con nombre pipirisnáis. Luego le llevaron una Colada de Arándanos preparada con jugo de piña natural, concentrado de arándanos, crema de coco, yelo, arándanos frescos y ron añejo. Luego un Brisa Marina que lo preparan con jugo de toronja, jugo de arándano y un chisguete de vodka. El Mojito le encantó, más el de coco que el de maracuyá, probó de los dos. Los preparan con un poquito de ron, pero, la que vi que le súper gustó más jue el Tequila Sunset. Se lo sirvieron en un vaso alto, recto con harto yelo onde se miraba la bebida en capas. Nos explicó Benito que era una mezcla de tequila y jugo de toronja que es lo primero que le sirven, luego le agregan licor escuro lentamente pa´ que flote suavemente sin revolverse por completo y lo decoran con una rodaja de naranja y una cereza. Se veía muy elegante la presentación, el vaso sudaba de frío, la parte de abajo se miraba entre morado y solferino, a la mitán del vaso, color medio anaranjado y lo de arriba, amarillo canario. Cada bebida la servían en copas y vasos de cristal de lujo. Nada que ver con los vasos de veladora, de plástico duro y menos de los vasos que venden por paquetes de 25 o de 50 vasos. Yo pedí güisqui (otvio etiqueta negra) on the rocs, con harto yelo, y mi chéiser (que no es más que agua mineral con yelo) pa´ bajármelo. Es como las vaquitas paridas: un trago de mezcal y otro de cerveza pa que amarre. Nos llevaron de botana guacamole con totopos de maíz azul y de camote, queso de cabra, hamburguesas enanas de carne con queso artesanal y pan horniado. Además del guacamole lo que más me gustó jueron los tacos de pato con salsa tatemada y tortillas hechas a mano recién salidas del comal. En lo que seguíamos comiendo y bebiendo, contemplábamos el panorama hermoso que nos rodiaba. Las olas del mar se escuchaban suaves, tranquilas y el color del mar reflejaba el cielo que por ratitos se nublaba. A unos metros, casi a orillas del mar pero en un montecito, taban unos árboles dando uno, flores amarillas como en forma de campana y otro con racimos de florecitas color violeta. Jui hasta onde taban los árboles, les corté un cacho de rama a cada uno y me los guardé pa llevármelos y sembrarlos a ver si se me lograban. Después de 3 horas de tar áhi, le llamamos al chofer que nos llevó del aeropuerto al hotel, le pedimos que nos llevara al centro de Guatulco y sí, quedamos de acuerdo, nos llevó mero al centro onde hicimos un recorrido. Conocimos las fábricas de Bordado de Cadenilla, que es muy famoso porque los artesanos usan una máquina de pedal antigua, bordan con hilo y mueven la tela con las manos, con ritmo. Hacen figuras geométricas, flores, venados, conejos, pájaros. Tejen güipiles, blusas, vestidos y trajes de gala. Recorrimos las tiendas. Las de joyerías de plata tenían trabajos bellísimos pero, sus precios, por las nubes. Lo más mejor jue cuando, preguntando, nos dijieron onde vendían mezcal. Juimos pa´llá y nos atendió una jovencita no más de 20 años, pero muy sabia. Nos dijo, con pelos y señales las características y propiedades de cada mezcal. Mi Puchunga nomás probó con piña y chile y con pepino y albahaca. A mí me gusta el trago derecho pa´ sentir su sabor natural. Cada probada de cada diferente mezcal nos daba un vasito nuevo. Después nos daba un poco de café, en otro vasito, pa´ que se juera el sabor y apreciar mejor el siguiente mezcal y no se revolvieran los sabores. Probé el espadín, el tobalá, el cupreata y el con gusano, reposados y añejos. ´Taba yo pruebe y pruebe, de uno y de otro. Mi Púchun se desesperó de tarme esperando y se jue a buscar unos guaraches. En la entrada del local taba la figura de María Sabina, famosa curandera y chamana de la Sierra de Güajaca. Probé mezcal con alacrán y, me dijo, que el mezcal que más vendía a los extranjeros, que van muchos áhi, era mezcal con marijuana y el de hongos que nacen en las popós de las vacas. Probé de todos. Le merqué dos botellas, una con alacrán que según dijo la vendedora, es afrodisiaco, y una de cupreata que es el que a mí me gusta de por sí. Merqué café que áhi mero me lo molieron, chocolate artesanal y mole negro. No sé por qué, pero, cuando salí de la tienda y jui a buscar a mi Puchunga sentía yo que iba caminando ligerito, como ir en las nubes. A las gentes que pasaban las saludaba yo con una sonrisota. Cuando me vio mi Púchun me dijo cerrándome el ojo: “¡ya te vi que andas japi, ¿eh?”. Juimos a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe mero frente al zócalo. Cuando miré la pintura de la Virgen, asegún la más grande del mundo pintada en el techo, los colores se miraban brillantes, las estrellas parecían chispiar, los angelitos al ruedo parecían niños, las nubes como algodón… por un momento sentí que la virgen me miraba. Parpadié varias veces y me garré del respaldo de una banca porque sentí que las estrellas giraban. Respiré hondo, muy hondo y… ¡ándales! Ya me volví a rete colgar, áhi nos pa´l´otra, graciotas.