“EL PODER NO SE COMPARTE, SE EJERCE”.

Por: Salomón García Gálvez

La cercanía del proceso electoral intermedio del 2027 en el país, ya provocó rispideces al más alto nivel, mediante ataques y guerras sucias a través de las redes sociales.


Derivado de remociones de encumbrados personajes políticos, se desató una serie de campañas mediáticas tanto en prensa escrita, electrónica y en las redes sociales.


El país no se incendia, pero hay quienes predicen que hay indicios de una posible ruptura entre la Presidenta Claudia Sheinbaum y su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Difícil creerlo.


También existe la impresión que en el partido Morena, ya se formaron dos bandos para una guerra de guerrillas de “baja intensidad”: rudos contra técnicos. O sea: Claudistas contra Amloistas.


No es poca cosa lo que estará en disputa para el año 2027: la nominación de 17 candidatos a gobernadores; la selección de 300 candidatos a diputados federales y, posiblemente la asignación de 200 candidatos a legisladores plurinominales. Todo rumbo al 2030.


Una posible reforma política -predicen sin ninguna seguridad- que eliminaría 200 legisladores plurinominales. Partidos minoritarios protestan y exigen tener representatividad. El debate es candente.


Durante el viejo régimen, el Presidente el turno “palomeaba” candidaturas a pleno gusto, sin que nadie que le objetara.


El reparto de cuotas de poder (diputaciones, senadurías y las mejores alcaldías) se hacía como distribuir territorios a los capos del narco; todos salían felices y contentos de Palacio Nacional.


Eso ya cambió, con el arribo del partido mayoritario -Morena- al poder. El pleito ahora es interno. En Morena -dicen sus líderes- “no está conformado por agrupaciones o camarillas”; los hechos dicen todo lo contrario.


En anteriores entregas, mencionamos que el ex presidente AMLO, no se iba aguantar las ganas de continuar seguir influyendo en la vida política del país que gobernó del 2018 al 2024. Los hechos lo confirman. AMLO, pretende ser el moderno Plutarco Elías Calles del siglo 21.


Antes de retirarse del poder, el ex presidente AMLO influyó para imponer al titular del Poder Judicial; liderazgos en el Senado y la Cámara Baja; incondicionales en órganos electorales; un buen número de “leales” gobernadores; funcionarios clave del gabinete presidencial y hasta el aparato de espionaje. No descuidó casi nada. Casi le pone chofer a Doña Claudia.

Ha sido difícil -pero no imposible- para la Presidenta Claudia Sheinbaum remover personajes vinculados a AMLO, conocidos como duros o rudos. Varios de los aliados de la mandataria, aún no son tan confiables.


Irónicamente, el único aliado con que cuenta la mandataria nacional, es el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien su relación ha ido de menos a más; sólo el tema de Cuba la estropearía.


Lo que pudiera ocurrir en un plazo indeterminado -antes del arranque del proceso electoral- es que se pacte una tregua entre duros e institucionales.


Rudos de AMLO y técnicos de Claudia, que guarden sus fierros para otra ocasión, porque están provocando una ruptura dentro de Morena; también propiciarían la insubordinación de partidos pequeños. Los enanos crecieron. Cinco gobernadores también son generadores de violencia en sus estados.

La incógnita es, cuántos candidatos a gobernadores le corresponderán “palomear” a la Presidenta Claudia Sheinbaum; o cuáles entidades tendrán el visto bueno de AMLO.


Como se ve el contexto electoral y un posible reacomodo de fuerzas políticas, el partido Morena, podría continuar siendo hegemónico en el país, aún sin alianza con PT o PVEM.


Los programas sociales federales -dádivas- son la base social de Morena; no se ve todavía claro que PVEM o PT, puedan provocar grave fractura dentro del partido mayoritario. Petistas y verdes, si van solos a la contienda, estarían dando y salto al vacío, rumbo a su extinción… Al tiempo.


Si en estos momentos estamos viendo una confrontación entre duros (AMLO) contra técnicos (Claudia), tal episodio no es nuevo; esa etapa ya se vivió durante pasados relevos presidenciales.


En el año 2018, AMLO recibió cómodamente la estafeta presidencial de su antecesor Enrique Peña Nieto, a quien acusaba de todos los males, pero nunca procedió contra él; respetó el pacto no escrito. Peña Nieto, nunca se entrometió ni influyó en las decisiones de AMLO.


Pero ahora, AMLO, desde el Rancho La Chingada, se entromete en todo; quiere influir en casi todas las decisiones del país, a grado tal que sus malquerientes advierten que pretende perfilar rumbo al 2030 a su hijo Andrés López Beltrán, conocido como “Andy”. ¿Podrá?


El ex presidente AMLO, quizás ya olvidó el pacto sexenal que se signa entre mandatarios salientes y entrantes; pero la Presidenta Claudia Sheinbaum, ya le está aplicando la máxima frase sexenal: “El Poder no se comparte, se ejerce”… Punto… salomong11@yahoo.com.mx