Punctum temporis | Un punto en el tiempo
Por: Netza I. Albarrán Razo
Cada 19 de febrero, México conmemora el Día del Ejército Mexicano, fecha que remite a uno de los momentos decisivos del constitucionalismo nacional. La efeméride tiene su origen en 1913, cuando el entonces gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, desconoció al gobierno surgido tras el golpe de Estado contra el presidente Francisco I. Maderoy proclamó el Plan de Guadalupe. Con ello se sentaron las bases del Ejército Constitucionalista, antecedente directo del actual Ejército Mexicano.
El 19 de febrero de 1913, el Congreso de Coahuila otorgó facultades a Carranza para organizar fuerzas armadas destinadas a restablecer el orden constitucional. Aquella decisión marcó el nacimiento de un ejército con un propósito político definido: defender la legalidad republicana frente a la usurpación. El movimiento constitucionalista no solo consolidó una estructura militar moderna, sino que también contribuyó a la transformación institucional del país tras la Revolución Mexicana.
Con el paso de las décadas, el Ejército Mexicano evolucionó hacia una institución permanente del Estado, integrada actualmente en la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Sus funciones, establecidas en la Constitución y en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, comprenden la defensa de la soberanía e integridad territorial, el auxilio a la población civil en casos de desastre —a través del Plan DN-III-E— y la colaboración en tareas de seguridad nacional.
La conmemoración oficial fue instituida en 1950 por decreto presidencial, como reconocimiento al papel histórico del Ejército en la consolidación del Estado moderno. Desde entonces, cada 19 de febrero se realizan ceremonias cívico-militares en diversas regiones del país, donde se honra la disciplina, la lealtad institucional y el compromiso con la nación.
