IRZA
Acapulco, Gro., En Guerrero, apenas el 23 por ciento de los niños diagnosticados con cáncer logra el alta definitiva, de acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) en la entidad. El resto permanece en tratamiento o bajo vigilancia médica, lo que refleja los desafíos en detección oportuna, acceso a terapias y continuidad en la atención.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer Infantil (que se conmemora el 15 de febrero de cada año), la jornada combinó datos preocupantes con un momento de esperanza: tres menores —Álvaro, Osvaldo e Ibrahim— tocaron la campana que simboliza el alta médica definitiva, tras varios años de lucha.
Álvaro, de 13 años, fue diagnosticado con leucemia en 2018. Luego de cinco años de vigilancia sin recaídas, concluyó su seguimiento médico.
Osvaldo, de 14 años, inició tratamiento a los seis; ocho años después logró superar la enfermedad.
Ibrahim, de 15 años, enfrentó desde los ocho meses de edad la histiocitosis, una enfermedad poco frecuente que afecta los glóbulos blancos. Su vida transcurrió entre hospitales hasta recibir finalmente el alta.
Aunque estos casos no modifican la estadística general, evidencian que la supervivencia es posible cuando el diagnóstico se realiza a tiempo y el tratamiento se completa.
Según datos de AMANC Guerrero, 39 por ciento de los pacientes permanece en tratamiento y 38 por ciento se encuentra en vigilancia médica. La organización advierte que, de cada 10 menores diagnosticados en la entidad, solo seis logran iniciar tratamiento y únicamente cuatro se recuperan.
Durante la toma de protesta del nuevo comité de la asociación, la presidenta estatal, Jennifer Ríos Noriega, señaló que uno de los principales rezagos ha sido la falta de información precisa sobre la incidencia del cáncer infantil.
Explicó que hasta hace poco México no contaba con un registro nacional que permitiera dimensionar el impacto real de la enfermedad, por lo que actualmente se impulsa la creación de un padrón que ayude a mejorar la planeación de tratamientos.
“Para que un niño con cáncer se cure tiene que llegar a tiempo y tener todo el tratamiento completo”, enfatizó.
Ríos Noriega reconoció que existen avances institucionales; sin embargo, subrayó que la atención integral requiere más que medicamentos. Se necesitan equipos de radioterapia, aceleradores lineales, diagnósticos tempranos y apoyo económico para las familias.
En un contexto donde los donativos sociales son limitados, AMANC Guerrero ha logrado mantenerse durante 23 años brindando acompañamiento y apoyo a pacientes pediátricos con cáncer y a sus cuidadores, en medio de un panorama que aún demanda mayores esfuerzos en prevención y atención especializada.
