Vicky Barrios
Iguala, Guerrero, Febrero 3.- Este día, además de la tradicional convivencia en la que se comparten tamales tras haber encontrado al Niño Jesús en la Rosca de Reyes el pasado 6 de enero, la Iglesia católica conmemora la purificación de la Virgen María y la presentación del Niño Jesús en el templo, como “luz de las naciones”. De esta celebración se deriva el Día de la Candelaria, que incluye la bendición de las candelas o velas, informó Víctor Manuel Aguilar Gómez, párroco de la Iglesia del Señor de las Maravillas.
Durante esta festividad, es costumbre vestir al Niño Dios con diversas indumentarias —como doctor, santo u oficios diversos— y llevarlo a bendecir al templo, como símbolo de fe y para pedir prosperidad. Asimismo, se bendicen las velas que habrán de iluminar el hogar y a quienes lo habitan, así como el agua, la cual, de acuerdo con la tradición religiosa, sirve como protección espiritual.
Sobre el origen de la costumbre de comer tamales en esta fecha, investigadores señalan que se trata de una influencia prehispánica, ya que los mexicas celebraban el inicio del Atlcahualo, periodo que marcaba el comienzo de la temporada de siembras. En esta festividad se llevaba a bendecir el maíz que posteriormente sería sembrado, como tributo a los dioses Tláloc y Chalchiuhtlicue, con la finalidad de obtener buenas cosechas.
Por ello, durante la época del virreinato y como parte del proceso de evangelización de los pueblos indígenas, se produjo un sincretismo entre estas tradiciones. En México se adoptó la costumbre de comer tamales —en lugar de bendecir el maíz— al cumplirse 40 días del nacimiento del Niño Jesús, dando lugar a una de las celebraciones religiosas y culturales más arraigadas del país.
