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Ciudad de México, Durante su gira de trabajo de este fin de semana por Sonora, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo anunció que su Gobierno enviará ayuda humanitaria a Cuba, mientras se mantienen gestiones diplomáticas para resolver el tema del suministro de petróleo a la isla.
Desde el puerto de Guaymas, la mandataria explicó que la asistencia será coordinada por la Secretaría de Marina (Semar) e incluirá alimentos y otros insumos esenciales.
“Esta semana estamos planeando una ayuda humanitaria a Cuba. Es una ayuda de la Secretaría de Marina, que va ser de alimentación y otros productos. En lo que resolvemos de manera diplomática todo lo que tenga que ver con el envío de petróleo”, informó.
La mandataria indicó que, por razones humanitarias, ya se realizan los trabajos necesarios para concretar el envío de los apoyos: “Estamos haciendo ya todos los trabajos para poder enviar, mientras tanto, ayuda humanitaria que requiere el pueblo cubano de otros enseres, otros insumos fundamentales”.
La Presidenta también señaló que, en conversaciones previas con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, no se abordó el tema del crudo hacia la isla y que, posteriormente a éstas, se impusieron aranceles a los países que exporten petróleo a la isla, lo que obligó a México a intensificar las gestiones diplomáticas en la materia.
“Como lo dije el otro día en la conferencia de prensa, no hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba y en la tarde se pusieron los aranceles a cualquier país que envíe petróleo a la isla. Entonces, estamos buscando, por todas las vías diplomáticas, porque es un tema de ayuda humanitaria fundamental para la isla”, sostuvo.
Mientras continúan esas negociaciones, la mandataria federal reiteró que su gobierno mantendrá el envío de otros productos básicos y subrayó que seguirá la atención de la situación humanitaria en Cuba en el marco de los canales diplomáticos correspondientes.
Previo a las declaraciones de la Presidenta, su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba buscará una negociación con Washington debido a la fuerte presión económica y política ejercida por su administración, y sostuvo que ese eventual acuerdo permitiría que la isla “volviera a ser libre”.
Donald Trump se refirió a la isla antillana el pasado sábado desde el Air Force One, en respuesta a las preguntas de la prensa sobre las advertencias de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien había señalado que un corte al suministro de crudo hacia Cuba podría resultar en una crisis humanitaria.
Al respecto, el republicano rechazó esa posibilidad y afirmó que la situación económica de Cuba obligaría a su gobierno a buscar un acuerdo con EU, ya que se ha agravado por la interrupción de los flujos de dinero y petróleo provenientes de Venezuela, tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Trump destacó que, según él, la mandataria mexicana habría accedido a su solicitud de que México suspendiera el envío de petróleo a la isla, algo que atribuyó a la “cooperación” de Sheinbaum.
Como parte de una estrategia de presión económica y diplomática dirigida al gobierno cubano, la postura estadounidense quedó plasmada días antes, cuando Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a los países que suministran petróleo a la isla.
Desde La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió con dureza a las declaraciones de Trump, al acusar a EU de utilizar pretextos para justificar una política de “asfixia total” de la economía cubana y, aunque no descartó la posibilidad de diálogo, dejó claro que cualquier negociación debería realizarse “entre iguales” y con respeto a la soberanía.
Además, calificó de “fascista, criminal y genocida” la medida estadounidense de imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a su país y advirtió que la administración del estadounidense pretendía “asfixiar la economía” cubana con ese bloqueo energético.
En un mensaje difundido en la red social X, Díaz-Canel sostuvo que la orden ejecutiva firmada por Trump evidenciaba “la naturaleza fascista, criminal y genocida” de quienes, según él, gestionaban la política estadounidense con fines personales, a costa del sufrimiento del pueblo cubano.
De la misma forma, el mandatario cubano cuestionó las declaraciones de diversos funcionarios de la Casa Blanca, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, quienes habían minimizado la existencia del bloqueo económico, comercial y financiero histórico aplicado por EU contra la isla.
Al respecto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, se sumó a la denuncia internacional y afirmó que la decisión de Trump constituía una “amenaza inusual y extraordinaria” no sólo para Cuba, sino para la seguridad internacional y la paz mundial, al tiempo que declaró “una emergencia” frente a lo que describió como una ofensiva política de la derecha anticubana desde EU.
