IRZA
Chilpancingo, Gro., En Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se comprometió este miércoles a que no queden impunes las muertes de dos soldadas del Ejército y una agente de la Guardia Nacional, que ocurrieron en Acapulco y Coyuca de Benítez, entre octubre y este mes de enero.
Durante la conferencia matutina, Sheinbaum abordó este tema a pregunta expresa de una reportera, y recordó que, desde que asumió la Presidencia, fijó una postura para que en esos casos haya “cero impunidad cuando se trata de violencia contra una mujer”.
Dijo que se debe “explicar qué es lo que ocurre en las fuerzas armadas cuando ocurre una situación como ésta o contra un civil, ya sea una persona miembro de las fuerzas armadas, en este caso una mujer, o contra un civil”.
Agregó que, “primero, dentro de las fuerzas armadas hay un área específica para atender a las mujeres, (pero) vamos a trabajar para reforzar esas áreas junto con el secretario de Defensa y de la Marina, que son hombres de mucha sensibilidad y de reconocimiento de los derechos de las mujeres”.
Y manifestó su “compromiso de revisar los tres casos para poder informar tanto a las familias y a la ciudadanía qué pasó en estos tres casos y poder atender”.
Cabe recordar que, en el primer caso, la soldada Estefany Carmona, de 20 años de edad, el 14 de octubre pasado fue encontrada muerta en el 51 Batallón de Infantería en Acapulco, y se aseguró que se había tratado de un accidente en una práctica.
Tenía dos balazos en la cabeza y su familia, de Puebla, denunció que Estefany Carmona había presentado una denuncia por acoso, y no le hicieron caso, y consideran que esa omisión institucional le costó la vida, señalando como responsable al sargento Yair Manuel Ramírez de la Cruz, quien enfrenta un proceso ante la justicia militar, pero por desobediencia de armas, y no por feminicidio.
El segundo caso ocurrió el 5 de noviembre. Encontraron muerta a la soldada Sherlyn Manzanares, de 23 años, adscrita al 50 Batallón de Coyuca de Benítez, en un presunto accidente en una motocicleta que conducía, y la familia no está conforme con el dictamen oficial.
El tercero es el de Dalila Acosta, de 23 años, agente de la Guardia Nacional. Murió por un disparo de arma de fuego en las instalaciones de esa corporación en el poblado Los Órganos, en Acapulco, el 6 de este mes.
La versión oficial fue que se habría tratado de un suicidio, pero su familia la rechaza totalmente y exige que el caso se investigue a fondo.
