Karla Galarce Sosa
Acapulco, Gro., Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco señalaron que la sociedad está herida por la violencia intrafamiliar, los asesinatos, las desapariciones y el desplazamiento forzado, y subrayaron la urgencia de defender y fortalecer a la familia como espacio generador de paz y acompañamiento ante vulnerabilidades.


En un mensaje emitido al concluir el 35 Encuentro Provincial de Pastoral, que se llevó a cabo del 13 al 15 de enero en Iguala, los líderes católicos detallaron que “estas situaciones atentan contra la familia porque se le está desestructurando sistemáticamente: familias desintegradas, violencia intrafamiliar, asesinatos, desapariciones, desplazamiento forzado, inmersas en la inseguridad; adicciones que destruyen la vida de los jóvenes, pobreza creciente”.


Tal señalamiento, argumentaron, ha convertido a ese núcleo social en un ámbito generador de violencia, desprecio a la vida y a la dignidad humana.


En el comunicado, los obispos señalaron que las familias necesitan ser defendidas, acompañadas y fortalecidas para que sus integrantes sean capaces de apoyarse mutuamente, especialmente los más vulnerables, “y no llegar a situaciones extremas de cansancio y desesperanza”.


También reiteraron la necesidad de promover la corresponsabilidad e inclusión de todos los agentes pastorales, así como de continuar con la sinodalidad como estilo de camino eclesial y social, en un contexto en el que la paz y la vida representan prioridades para la evangelización y el acompañamiento de las comunidades.


El documento dirigido a las comunidades diocesanas, a los agentes de pastoral y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, fue firmado por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González y por José de Jesús González Hernández, obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.


Se dio a conocer que los obispos buscan impulsar respuestas que fortalezcan a la familia y promuevan la dignidad, la justicia y la paz en medio de realidades que, aseguraron, requieren atención y apoyo conjunto.


Los ausentes en este encuentro fueron el obispo de la Diócesis de Tlapa Dagoberto Sosa Arriaga, y el obispo Joel Ocampo Gorostieta, obispo que hasta hace poco sirvió en la Diócesis de Ciudad Altamirano; el primero por razones de salud y compromisos ministeriales previos.


Joel Ocampo Gorostieta, fue nombrado recientemente por el Papa León XIV como obispo de Zamora en Michoacán en noviembre de 2025.