Héctor Jiménez/Quadratín
Ciudad de México, La Virgen de Guadalupe, cuyo día se celebra cada 12 de diciembre, no solo es el principal ícono religioso de México, sino también una figura profundamente arraigada en la identidad cultural del país.


Su imagen, plasmada en la tilma de San Juan Diego en 1531, guarda un cúmulo de simbolismos que han sido objeto de estudio durante siglos y que siguen despertando devoción entre millones de creyentes. De acuerdo con diversas encuestas, cerca del 80 por ciento de los mexicanos profesan devoción a la Virgen de Guadalupe.


Las mediciones pueden variar, pero los niveles se han mantenido entre el 69 por ciento y el 83 por ciento en los últimos años.


Esta fe se refleja también en las multitudinarias peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, que en fechas clave como el 12 de diciembre pueden superar los 10 millones de visitantes.


Un relato que marcó la historia
El 9 de diciembre de 1531 se registró el inicio de los acontecimientos que darían origen a la tradición guadalupana. Según la narración, la Virgen María apareció en el cerro del Tepeyac a Juan Diego, presentándose como “la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios”.


Le pidió llevar un mensaje al obispo Juan de Zumárraga para construir un templo en ese lugar. Tres días después, el 12 de diciembre, la Virgen pidió a Juan Diego reunir flores en lo alto del Tepeyac, a pesar de que era invierno. Al presentarlas ante el obispo y abrir su tilma, quedó impresa de manera inexplicable la imagen que hoy millones veneran.


El simbolismo de la imagen
La tilma de Juan Diego, resguardada en la Basílica, ha sido analizada por especialistas que destacan elementos cargados de significado cultural, religioso y científico:


Los ojos: se afirma que contienen diminutas imágenes reflejadas, perceptibles solo con tecnología moderna.


-Cabello suelto: en la tradición náhuatl, simboliza la virginidad.


-46 estrellas: representan las constelaciones visibles desde México en 1531.


-Manos de distinto tono: señalan la unión de dos culturas, la indígena y la española, en actitud de oración.


-Cinto oscuro: indica la maternidad de María. Rayos solares: conectan a la Virgen con el simbolismo del sol para los aztecas, destacando su vientre como espacio sagrado donde porta al Niño Jesús.


-Flor Nahui Ollin: símbolo náhuatl que representa la presencia de Dios y el centro del universo.


-La luna oscura: evoca el origen del nombre de México, interpretado como “en el centro de la luna”.


-Ángel al pie: une la tierra (túnica) con el cielo (manto), simbolizando conciliación y unidad entre culturas.


Una imagen que trasciende siglos
Más allá de la religiosidad, la Virgen de Guadalupe simboliza identidad, resistencia, mezcla cultural y esperanza. Su imagen ha acompañado procesos sociales, movimientos históricos y expresiones populares que la han convertido en un emblema nacional.


A casi cinco siglos de su aparición, el estudio de sus detalles continúa revelando nuevas interpretaciones, mientras millones de devotos mantienen viva la tradición que cada diciembre convierte a México en el epicentro del fervor guadalupano.