Por: Francisco Lara Balderas

NO NACER, no enfermarse y apapachos. Tres funcionarios de la Cuarta Transformación se han hecho virales en las últimas semanas en redes sociales por pifias que cometieron en sendas declaraciones a los medios de comunicación. El primero fue el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo, quien dijo que “los niños que no nacen, no van a la escuela”, tratando de explicar un motivo de la deserción escolar, pero, como decía la abuela, “se enredó solito”. El segundo fue el director del IMSS, Zoé Robledo, quien también trató de justificar la falta de medicamentos diciendo que “no hay que enfermarse para que haya suficientes medicinas”. Y el tercero fue el director del ISSSTE, Martí Batres, quien anunció “Los Abrazos del Bienestar” en los hospitales y clínicas de esta institución para ayudar al paciente a sanar…….. SALVO la afirmación del titular de la SEP, las de los otros dos tienen lógica. Zoé Robledo tiene razón, pero no supo explicarlo. Si no nos enfermamos, no utilizamos medicinas. Es obvio. Sin embargo, los mexicanos no tenemos la cultura de la medicina preventiva, que es mucho más barata que la curativa. Es decir, vamos al médico cuando nos duele algo, cuando nos enfermamos. Lo cierto es que debe ser al revés: Ir al médico a chequeo constante para estar bien y no enfermarnos. Esa es la medicina preventiva. Prevenir. Para esos existen los centros de salud, que son el primer nivel de la atención médica. Apenas los guerrerenses nos alegramos porque ya tenemos (en Acapulco) un hospital de tercer nivel del ISSSTE. Lo ideal es que nunca lleguemos a ese hospital con todo y su modernidad y funcionalidad, porque allá van a parar los que tienen enfermedades adelantadas. Enfermedades que se pudieron prevenir en el primer nivel y que no necesitan mucho medicamento……. MARTÍ Batres también tiene razón con sus apapachos, pues está comprobado que los abrazos son saludables, ya que reducen el estrés y ansiedad, bajan el ritmo cardiaco y la presión, mejoran el ciclo de sueño, mejoran la autoestima, reducen el dolor, mejoran las relaciones y ayudan al sistema inmune. Tiene que ver con nuestro sentido del tacto, ya que es bastante poderoso, después de todo, cuando somos pequeños es la manera en la que exploramos el mundo y conforme vamos creciendo, nos ayuda a formar lazos con los demás. Por eso cuando recibimos un abrazo, nuestra piel envía señales a la parte del cerebro encargada de procesar las emociones y desencadena una cascada de señales neurológicas, liberando hormonas que nos ayudan a reducir el estrés y a tener sentimientos de bienestar. El problema será el personal del ISSSTE, que tiene fama de gruñón y grosero. ¿Será capaz ese personal de dar “Abrazos del Bienestar” a sus pacientes. Ojalá así sea…… SIMPLE sugerencia (del IMSS): La tradición de comer tamales en esta temporada de posadas se ha convertido en una parte importante de la cultura mexicana. Sin embargo, este platillo tradicional tiene bastantes calorías, por lo cual el Instituto Mexicano del Seguro Social alerta sobre su consumo excesivo y dice las razones por las qué deberíamos comerlo de manera moderada. Según un comunicado del IMSS, la ingesta de un solo tamal representa cerca de 600 calorías, y si lo acompañas con un bolillo y un atole, el total puede ascender a cerca de 1,000 calorías. El IMSS también sugiere que abusar de tamales puede ser un detonante negativo para quienes padecen enfermedades crónicas como obesidad, diabetes o hipertensión…….. PUNTO.