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Berlín, Alemania, El Bayern Múnich sobrevivió a un partido lleno de drama y errores ajenos para clasificarse a los cuartos de final de la Copa de Alemania. El conjunto dirigido por Vincent Kompany derrotó 3-2 al Unión Berlín en un duelo marcado por dos autogoles que terminaron decantando la eliminatoria a favor del gigante bávaro.


El encuentro, disputado en el siempre intenso Alte Försterei, confirmó que la Copa sigue siendo un territorio donde el Bayern no puede relajarse. El club más ganador del torneo no alcanza unas semifinales desde su coronación de 2020, y esta victoria, sufrida pero efectiva, mantiene vivo el objetivo de volver a reinar.


DOS AUTOGOLES QUE CAMBIARON LA HISTORIA DEL PARTIDO
El Bayern no tardó en encaminar el encuentro. Apenas al minuto 12, un tiro de esquina ejecutado por Joshua Kimmich generó caos en el área local. Aleksandar Pavlovic incomodó la salida del arquero Frederik Rönnow y, en el intento de despejar, Ilyas Ansah terminó enviando el balón a su propia portería. Ese golpe temprano descolocó al Unión Berlín, que todavía no terminaba de reponerse cuando llegó el segundo tanto.


De nuevo en una jugada nacida en un córner de Kimmich, Pavlovic volvió a molestar en el área chica y esta vez fue Harry Kane quien aprovechó el desconcierto para firmar su gol número 25 de la temporada y el quinto en Copa. El inglés sigue siendo el sostén ofensivo del Bayern en todos los torneos.


El Unión alcanzó a reaccionar gracias a un penalti convertido por Leopold Querfeld, pero justo antes del descanso, otro error monumental los volvió a hundir. Diogo Leite, en un intento de cortar un centro, terminó batiendo a su propio arquero para el 3-1.


EL BAYERN RESISTE Y SIGUE EN LA LUCHA POR EL TÍTULO
En la segunda mitad, Querfeld volvió a hacerse presente desde los once pasos para acercar al Unión 3-2 y encender a la afición. Sin embargo, pese a la presión local, el Bayern defendió con orden y logró cerrar una victoria trabajada que lo mantiene con vida en la competición.


Con la clasificación asegurada, los bávaros ahora apuntan a un objetivo claro: regresar a unas semifinales de Copa por primera vez en cinco años y acercarse al título número 21 de su historia.