Servicios AINI


El Vaticano, Septiembre 8.- El Papa León XIV proclamó este domingo santos de la Iglesia católica a los italianos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, en una ceremonia multitudinaria celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
Al filo de las 10:22 (hora local) de la mañana, el Pontífice pronunció por primera vez en su pontificado la fórmula solemne de canonización, por la que la Iglesia decreta la veneración de un nuevo santo entre los fieles.


La declaración fue recibida con un largo aplauso de los más de 70.000 católicos presentes en la plaza, mientras cientos de miles de personas seguían la Misa a través de la televisión y de plataformas digitales en todo el mundo.


Acutis, nacido en Londres en 1991 y fallecido en Monza en 2006 a los 15 años, es conocido como el “ciberapóstol de la Eucaristía” por su labor de evangelización en internet. Se convierte así en el primer santo del siglo XXI, muy cercano a las generaciones jóvenes.


Frassati, estudiante de ingeniería y activista de Acción Católica, murió en Turín en 1925 a los 24 años. Su figura, ligada a la defensa de los pobres y a la vida universitaria, ha sido durante décadas un referente espiritual en Italia y más allá. Las canonizaciones de Acutis y Frassati son las primeras del pontificado de León XIV, iniciado tras su elección en mayo de este año.


En un discurso ante la multitud congregada en la Plaza de San Pedro en la apertura del acto, el Papa León XIV dijo que Acutis y Frassati eran ejemplos de santidad y de ayuda a los necesitados.


«Todos ustedes, todos nosotros juntos, estamos llamados a ser santos», dijo el pontífice a la multitud.


«Carlo amaba decir que el cielo siempre nos ha estado esperando, y que amar el mañana es dar lo mejor de nosotros mismos hoy», señaló León en un sermón posterior.


Los dos nuevos santos, dijo el papa, «son una invitación a todos nosotros, especialmente a los jóvenes, a no malgastar nuestras vidas, sino a dirigirlas hacia arriba (hacia el cielo)».


La canonización de Acutis había sido muy esperada por muchos jóvenes católicos durante meses. Inicialmente, estaba prevista para abril, pero se pospuso tras la muerte del papa Francisco.