Por: Álvaro Venegas Sánchez
La semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum al presentar en Palacio Nacional la Estrategia Integral de Capitalización y Financiamiento de Petróleos Mexicanos, subrayó que el gobierno seguirá apoyando en 2025 y 2026 para garantizar la viabilidad financiera de PEMEX pero a partir de 2027 la empresa generará recursos suficientes para pagar sus deudas y hacia el 2030 va a consolidarse como pilar energético de México.
Entre 2008 y 2018, recordó, la deuda de la petrolera aumentó 129. 5 por ciento y desde 2019 con Andrés Manuel López Obrador ese monto se ha reducido 16 por ciento; “los gobiernos del Prian, quebraron la empresa”. Ante ello, dijo, la meta del gobierno es reducir el endeudamiento y su costo, “para que solita tenga sus propios ingresos y no requiera apoyo del presupuesto público”.
Al ser cuestionada sobre el destino de los ingresos por ventas de petróleo entre 2000 y 2018, respondió: “Todavía hay mucho que decir sobre los ingresos petroleros de aquella época del Prian”. Porque ponían en el Presupuesto de Egresos: “el precio del barril va a ser tanto y la producción tanto y después tenían excedentes, entonces, preguntó “¿Dónde quedó ese dinero? Porque en PEMEX no”. Detalló que durante los sexenios de Fox y Calderón, “PEMEX llegó a extraer 3 millones 200 mil barriles diarios, tantos que causaron el declive de Cantarell, el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo”.
En contraste con la gran producción de crudo y el despilfarro, la Secretaría de Energía ofreció datos estadísticos asombrosos sobre la importación de gasolina y diésel desde finales del sexenio de Carlos Salinas hasta el de Enrique Peña Nieto.
Situación que AMLO muchas veces denunció en mítines: “Es como vender naranjas y comprar jugo”, explicaba a la gente. El periodo de mayor importación fue durante la docena trágica panista, años 2000 a 2012; con Obrador se redujo 45 por ciento la gasolina y 67 por ciento diésel. De todas maneras, durante los gobiernos neoliberales, se estima que de las arcas nacionales salieron alrededor de 366 mil millones de dólares (7 billones de pesos al tipo de cambio actual) por importación de combustibles.
Y como este ejemplo hay otros que la oposición ha olvidado y piensa que el resto de los mexicanos también ya no recuerda. De ahí que la pregunta, dónde quedó ese dinero, entre tantos alguno debiera contestar. No necesariamente un titular de Poder Ejecutivo, alguien que haya formado parte de aquellos ilustres gabinetes. Van nombres de personajes.
José Córdova Montoya, secretario particular de Salinas. Pedro Aspe Armella y Jaime Serra Puche, fueron secretarios de Hacienda en ese tiempo. Con Ernesto Zedillo, José Ángel Gurría primero fue de Relaciones Exteriores y luego de HCP, en lugar de Guillermo Ortiz Martínez. Con Vicente Fox, en Gobernación estuvo Santiago Creel y Francisco Gil Díaz en Hacienda. Con Calderón, el ex de la SSP, Genaro García Luna, no podría contestar por estar preso; pero anda por ahí el ex de Hacienda, Agustín Carstens, recordado porque del erario se asignó tres mil pesos diarios para alimentación cuando el salario mínimo del 2008 al 2010 fluctuó de 49.50, 55.84 y 57. 46 pesos diarios en las tres zonas geográficas establecidas entonces.
Con Enrique Peña Nieto fungieron de secretarios de HCP, Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade y Miguel Osorio Chong en Gobernación. Todos eran “de los que sí saben gobernar” (presume un priista). ¿No habría uno que con pizca de honestidad y valor se atreva contestar a la presidenta? Sería mucho más interesante que todo lo que sus correligionarios priistas y panistas difunden queriendo distraer la atención pública y que llevó a decir a Ricardo Monreal “le tengo más miedo a mi esposa que a la oposición” y Adán Augusto López, “no me preocupan sus tiznaderas”, aludiendo aquello: “la calumnia cuando no mancha tizna”. Allá ellos, el que calla otorga.
Iguala, Gro., agosto 11 de 2025
