Edicion : AA martes, 19 de noviembre de 2019 Edicion Actual

Opinión


Por : Roberto Santos 

Zona cero


Publicada:  21 octubre, 2019 -- Actualizada: 21 octubre, 2019


*El líder que se necesita en la presidencia de México

Estamos acostumbrados a dejarnos secuestrar por nuestras emociones.

Eso explica la reacción ante los hechos sucedidos en Culiacán el pasado jueves 17 de este mes.

Insultos y descalificaciones de una parte de la población para el presidente y su gabinete de seguridad y las consabidas respuestas de la otra parte, la que apoya al presidente de México.

Dos puntos de vista en que se ha partido el país, y que pocos intentan unificar por el bien del mismo.

Se puede estar de acuerdo con el gabinete de seguridad y con el presidente de México cuando explican que la liberación de Ovidio “El Ratón” hijo del Chapo Guzmán se hizo para salvar vidas.

Es más, hasta se debe agradecer que así lo hayan hecho cuando las fuerzas del Cártel de Sinaloa habían inundado las calles de Culiacán armados y moviéndose en camionetas prestos a responder a los soldados y agredir a la misma sociedad, donde por años se han mimetizado.

Es cierto que hubo muertos, pero pudieron ser más, y la vida debe ser lo más sagrado a cuidar.

Esa acción del gabinete de Seguridad y del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está justificada por la mayoría del pueblo mexicano.

Nadie desea un derramamiento de sangre a manos de los sicarios del cártel de Sinaloa, ni de otro cartel mexicano en otras tierras de la geografía mexicana.

Lo que sí deben entender las autoridades es que evidenciaron incapacidad para ejecutar una detención y una malísima estrategia de comunicación social para explicar a la sociedad lo que estaba pasando o lo que pasó en realidad.

Hasta seis versiones de los hechos se han dejado escuchar de los integrantes del gabinete de seguridad y eso genera muchas dudas en la población, como si no existiera coordinación en los equipos de la presidencia.

Tampoco parece ser buena idea insistir en culpar a los otros, a los que esta nueva élite desplazó del poder.

Si bien la lección ha sido dura, el presidente de México y su equipo de seguridad pública debe hacer lo que corresponde para realizar los ajustes donde tenga que hacerlos y no vuelvan a realizar actos fallidos como el del pasado jueves.

Hay que tener presente que la demanda de la mayoría de los mexicanos es mejorar la seguridad, seguido de la creación de empleos.
Por eso, garantizar esa seguridad a la población es una de las demandas que se debe cumplir.

Es necesario que López Obrador sea el presidente que la sociedad mexicana requiere, que sea un líder eficaz y que esté a la altura de tomar decisiones correctas en situaciones de crisis en coordinación con su gabinete y sus asesores.

Ya lo decía el maestro Tzu, que un líder no puede ni debe basar su accionar solo en la humanidad porque termina en debilidad y hacerlo solo con la integridad corre el riesgo de terminar en la insensatez.

Tomar riesgos implica que algunas veces se equivocará, perderá desafíos, pero ganará otros.

La situación del país demanda a un presidente valiente, que esté decidido a tomar riesgos para enfrentar los problemas presentes, porque nadar de a muertito no parece ser buena opción.

Y es el momento adecuado para que el AMLO llame a la unidad y terminar con esa división entre mexicanos que tanto daño hace a todos.
La unidad le puede ayudar en mucho en los momentos de crisis.

Y aunque se sabe que no existen decisiones perfectas, si puede tomar las mejores, siempre consciente de que una mala decisión afectará a la población a la que representa, a la que se debe, la que le dio la confianza para gobernar la vida del país.

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