Opinión


Por : José I. Delgado Bahena 

Sector 7


Publicada:  12 octubre, 2019 -- Actualizada: 12 octubre, 2019

“Se necesita amar mucho para sentir que los productos que la madre tierra nos regala, son la inspiración de Dios y aceptar, amorosamente, que son obsequios que Él nos hace a través de la belleza”, dijo la poeta Enriqueta Ochoa, y nada más acertado para comenzar este intento de elogio hacia la obra del maestro Hugo Figueroa Salgado.
El maestro Hugo es originario de Apaxtla de Castrejón, Gro., ha publicado una docena de libros en los que ha plasmado su sentir sobre diversos temas que le impactan emocionalmente. 
Hugo Figueroa es un ser humano honesto porque, definitivamente, cuando un poeta dice lo que siente y lo que piensa, y lo hace con tanto amor hacia la madre tierra, no puede ser una persona con sentimientos innobles. 
Entonces, tenemos que aplaudir que el próximo 18 de octubre, presentará su libro más reciente: “Sendero Poético”, en el que nos regala la percepción de un mundo que se deshace en sí mismo; pero lo dice de una manera tan imperiosa, que nos motiva a actuar o, al menos, nos orienta hacia la reflexión de lo que hemos dejado de hacer por la vida. 
Él mismo toma la voz del agua, de la tierra, del campo y del cervato para capturar el genio de la creación de Dios y defender la permanencia natural de las cosas.
“Usando la razón, debo cuidarte,/ y toda nuestra prole, igual, lo digo;/ porque si nos das todo, ¿no hay que amarte?,/ mereces nuestro amor comprometido/ y con/ mucha gratitud debo de honrarte,/ mas, por benévola que eres… te bendigo.”
Así, nuestro poeta apaxtlense, retrata en su cosmos lo que es común y que está a la vista de todos. Pero él lo ve con otros ojos, con otra luz, con nuevos destellos que le permiten capturar el instante eterno de su transitar por el sendero de la vida con palabras que son semillas y dagas a un mismo tiempo.
Como sabemos, mediante la poesía se siembra en nuevas galaxias, y los frutos habrán de ser estrellas que caigan en racimos sobre la sensibilidad del ser humano. Entonces, envuelto en otra piel, el hombre verá sin abrir los ojos, y escuchará los himnos del cosmos desde los latidos de su corazón.
Es lo que logra el maestro Hugo Figueroa con sus asertividad, con sus metáforas, con su poesía sublime y bien construida. 
La temática es diversa y, aunque pareciera que se dispersa, se engarza desde la tierra, el agua, la flora y la fauna de su región, hasta los ojos de la mujer amada; pero, el maestro, es un ente social y jamás se olvida de las injusticias del campo, del jornalero, del pobre y sus pobrezas, y del sufrimiento de los que no tienen trabajo. De igual manera, anhela recuperar, a través de sus versos, el amor por los ancianos, por los niños y, no con menor importancia, los valores del ser humano.
En esta vasija donde el maestro ha vaciado su poesía, encontramos poemas que son fotografías, pero hay otros que son filosofía. Se adentra con tal tino en las emociones del lector, que no puede uno dejar de hacer suyos sus versos.
“Motívame a ser más feliz contigo,/ que nos aten del corazón los lazos,/ quiero que seas para mí el abrigo;/ ésta, mi petición, no más la aplazo,/ soy tu pareja y el mejor amigo,/ motívame a morirme entre tus brazos.”
Finalmente, después de su poemario “Una luz en la oscuridad”, cuyo contenido se centra en las formalidades del soneto, creo que el maestro Hugo Figueroa se entrega, ahora, con mayor libertad y armonía, y con tanta naturalidad, como el hombre libre de conciencia que se ha dedicado en cuerpo, alma y corazón a querer todo lo que le rodea: la naturaleza y el ser humano, como la creación que debe ser amada y preservada.
Así es que la invitación está abierta para que nos acompañen en la presentación  de su libro que la Sociedad Igualteca de Geografía y Estadística hemos organizado para dar a conocer la producción poética del maestro Hugo. Este viernes 18, a las 18:00 horas, en el Museo a la Bandera y Santuario de la Patria.

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