Opinión


Por : Edelmiro Castro Sedano 

Ex ministro


Publicada:  12 octubre, 2019 -- Actualizada: 12 octubre, 2019

Ex procurador, ex secretario de Seguridad Pública, ex embajador y ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Tomás Medina Mora presentó su renuncia al presidente Andrés Manuel López Obrador, en el más absoluto desaseo ya que no debió aceptarla porque en ella no constaba la causa de la misma, el documento estaba viciado; el cargo que ostentaba era irrenunciable constitucionalmente y sólo por causas graves puede abandonarlo.
El presidente la turnó al Senado y tampoco ahí se cuestionó la razón de tal decisión. No se presentó Medina Mora ante el Senado, pero las noticias que se siguieron dando a la renuncia nos hablan de transferencias bancarias millonarias en dólares y euros en cuentas en México y el extranjero.
Ademas se publicó que Eduardo Tomás Medina Mora como ministro de la SCJN apoyó las amparos contra el aeropuerto de Sta. Lucía y ello motivó su renuncia, lo que no es creíble dado que apoyó siempre el proyecto del aeropuerto en Texcoco que encabezó y promovió su tutor Enrique Peña Nieto.
Lo verosímil es que la Unidad de Inteligencia Financiera, al mando de Santiago Nieto, en sus investigaciones de las cuentas bancarias del ex ministro, encontraron depósitos y movimientos que no cuadran con sus ingresos con todo y que fueron elevados. Así, acorralado y para que él y su familia no fueran encarcelados, se originó la renuncia. Para ello fueron bloqueadas todas las cuentas bancarias de 11 personas físicas y morales relacionadas con Eduardo Tomás Medina Mora Icaza; José y Juan Pablo Medina Mora Icaza, José Susumo Azano Matsura además de nueve empresas relacionadas con la investigación de la familia, mismas que el sábado 5 fueron desbloqueadas. La biografía de Medina Mora se sintetiza así: espía, policía, procurador, embajador, ministro y empresario. Por los cargos que se mencionan, Medina Mora amerita la prisión. De lo contrario la 4T tendrá un gigantesco tropiezo.
“A enemigo que huye, puente de plata”, dice el refrán. Ministro afín a los designios de Enrique Peña Nieto, que renuncia a 11 años de terminar su período, equivale a recibir un premio y el presidente López Obrador lo acepta como le llega si de esa manera cubre la vacante con un elemento que sea afín de su gobierno. Así de sencillo.
Se nota muy grave aceptarle la renuncia al ministro sin cubrir el requisito de la causa grave, que resulta causa grave convenida en lo oscuro voluntariamente a fuerza.
Ya se ha dicho: el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador no es económico como debiera prioritariamente suponerse dada la crisis que vive el país, sino política: someter a los otros poderes, Legislativo y Judicial, a la voluntad del Ejecutivo.
EPIGRAMA
Fue inaugurado en China el aeropuerto de Daxing, la nueva maravilla del mundo moderno.
Para ese que hoy en día
al fin tiranuelo de aldea
empecinado en Sta. Lucía;
este espejo pa’ que se vea.

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