Opinión


Por : De: José Rodríguez Salgado 

Presencias y evocaciones


Publicada:  10 octubre, 2019 -- Actualizada: 10 octubre, 2019


Lic. Juan Pablo Leyva y Córdoba, RIP

Mis condolencias a la familia Leyva Lasso. Respetuosamente.

Agradezco cumplidamente al Dr. en Ciencias de la Educación Héctor Jesús Hernández Ramos, me mantenga informado de cuanto acontece de manera importante en mi querido Estado de Guerrero. Por él me enteré del sensible fallecimiento del distinguido intelectual Juan Pablo Leyva y Córdoba, acontecido el pasado 4 de octubre. Curiosamente el sábado 5 estuve en Iguala para disfrutar el “Festival Yohuala” en su 24 edición y nadie me comentó el suceso necrológico que cimbra estas tierras surianas. Y es que Juan Pablo fue un hombre versátil en su preparación y en su proceder como jurista y notario, pero fundamentalmente se distingue por ser hombre de erudita formación humanística. Tuve en suerte tratarlo desde los setentas cuando ocupaba el puesto de Subsecretario General de Gobierno en la administración del gobernador Israel Nogueda Otero, hasta prácticamente hace algunos meses en que me recibió con la cordialidad acostumbrada.

Siempre reconocí sus dotes de fino literato y ensayista diestro para dar a la palabra lo que a la misma corresponde. Miembro de la generación joven guerrerense que vivió sus mejores años de estudiante en el célebre Colegio del Estado. Preocupado por las cuestiones fundamentales de la entidad y del país, su historia y diario acontecer fueron centro de su actividad; siempre mostró interés para profundizar en los asuntos políticos, económicos, sociales y culturales, así como en las tareas de formación y difusión de esta materia. Fomentó la investigación del amplio espectro guerrerense y el análisis de los más importantes acontecimientos del devenir histórico social y educativo. Junto con su respetable familia alimentó el tronco reconocido por su autoridad moral, su responsabilidad y vocación para el ejemplo diario.

Aficionado desde muy joven a la práctica de la oratoria se distinguió al obtener el Primer Lugar en los concursos estatales respectivos en 1951, 1952 y 1954. Fue Campeón Nacional de Oratoria de la Revolución en 1952, en la capital del país. Notable estudiante y líder estudiantil combativo, nunca abandonó el estudio no obstante las múltiples tareas que a la par le ocupaban. Complementa su formación escribiendo para revistas y suplementos culturales, que recogen sus primicias editoriales y literarias. Por mucho tiempo estuvo ligado a grupos y sociedades promotoras del arte y la cultura. Obran como testimonio diez libros que recogen sus aportaciones al derecho, la poesía, la glosa, el ensayo y las reseñas literarias e históricas. En sus trabajos se hace mención a su clara y definida ideología, se asientan opiniones sobre personajes de la vida política nacional, así como su identificación con las aspiraciones de quienes representó en el H Congreso de la Unión, como diputado federal por el estado de Guerrero.

Universitario distinguido, funcionario probo, ciudadano cumplido en sus deberes cívicos, entendía que existen dos clases de generaciones, unas que aceptan la conducta de sus antepasados de manera inmóvil, enemigos del cambio, defensores del dejar hacer y dejar pasar; víctimas de una poesía decadente y otras seguidores de una filosofía beligerante que enraizados en lo creativo del pasado, buscan transformar el presente y diseñar el porvenir.

Su palabra fue diáfana y directa; pulcra, con la voz de la conciencia honesta; el pensamiento puesto en los más elevados ideales, con la convicción firme de una irreductible posición de avanzada, se condujo con decisiva entrega al trabajo de la cultura sin admitir tropiezos ni regresiones. Por eso alentó a los jóvenes a marchar en las vanguardias, trincheras e ideales; despertar, estudiar y adoptar actitudes constantes de firmeza con disposición anímica, para sostener siempre la elevada concepción de su escala de valores.

Creyó en la vida y la honró con honestidad; la sociedad recoge sus enseñanzas con devota adhesión y hace suyo su pensamiento de manera agradecida, por lo mismo ora por su descanso eterno. Dos cuartillas son notoriamente insuficientes para resumir su paso por la vida, sus reconocimientos, libros, comentarios, ensayos, oraciones fúnebres, ofertorios líricos, etc., son muestra mínima de su quehacer brillante y productivo. Baste decir que fue un escritor de fina pluma y creación estética sin paralelo. Quiera la vida que alguien asuma el compromiso de glosar la fecundidad de su existencia. Que su lección no se pierda, que la llama de su intelecto no se extinga. Un saludo sincero y ampliamente solidario a los suyos y al pueblo de Chilpancingo.

10 de octubre de 2019.

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