Punctum temporis | Un punto en el tiempo

Por: Netza I. Albarrán Razo

La tarde del 30 de enero de 1948, en Nueva Delhi, Mahatma Gandhi, líder espiritual y político de la independencia de la India, fue asesinado a tiros cuando se dirigía a una reunión de oración. Tenía 78 años. Su muerte conmocionó al mundo y marcó el abrupto final de una de las figuras morales más influyentes del siglo XX.

Gandhi cayó abatido por Nathuram Godse, un extremista hinduista que lo acusaba de ser demasiado conciliador con musulmanes y con Pakistán, país que acababa de surgir tras la partición del subcontinente indio. El crimen ocurrió apenas cinco meses después de que la India lograra su independencia del dominio británico.


Un líder incómodo incluso para los suyos


Paradójicamente, Gandhi fue asesinado no por el poder colonial que combatió durante décadas, sino por uno de sus propios compatriotas. Su constante llamado a la tolerancia religiosa, al diálogo y a la no violencia lo convirtió en una figura incómoda para sectores radicales que veían en él un obstáculo para la consolidación de una identidad nacional excluyente.


En los meses previos a su muerte, Gandhi había emprendido ayunos para frenar la violencia entre hindúes y musulmanes, en un país desgarrado por disturbios que dejaron cientos de miles de muertos tras la partición de 1947.


El impacto global de su muerte


La noticia del asesinato se propagó rápidamente por el mundo. Líderes políticos, religiosos e intelectuales expresaron su consternación. Albert Einstein resumió el sentir internacional al señalar que las generaciones futuras tendrían dificultades para creer que un hombre como Gandhi hubiera caminado realmente sobre la Tierra.


Su funeral reunió a millones de personas y sus cenizas fueron esparcidas en ríos sagrados de la India, en un acto cargado de simbolismo.


Un legado que sobrevivió a las balas


Aunque su vida terminó ese 30 de enero de 1948, el pensamiento de Gandhi trascendió su muerte. Su filosofía de resistencia pacífica, conocida como satyagraha, influyó decisivamente en movimientos por los derechos civiles encabezados por figuras como Martin Luther King Jr. y Nelson Mandela.
El asesinato de Gandhi no apagó su mensaje; lo convirtió en un referente universal de la lucha ética frente a la injusticia.


Un día que cambió la conciencia del mundo


El 30 de enero quedó inscrito en la historia como la fecha en que la violencia intentó silenciar a la no violencia. No lo logró. La figura de Mahatma Gandhi permanece como recordatorio de que la fuerza moral puede desafiar a los imperios, pero también incomodar a los fanatismos.