Punctum temporis | Un punto en el tiempo
Por: Netza I. Albarrán Razo
El 29 de enero de 1886, el ingeniero alemán Karl Benz registró oficialmente la patente del Benz Patent-Motorwagen, considerado el primer automóvil impulsado por un motor de combustión interna. Con este acto administrativo, aparentemente discreto, se inició una transformación tecnológica que cambiaría para siempre la movilidad, la economía y la vida cotidiana.
El vehículo de Benz era un triciclo motorizado, construido con un motor de un solo cilindro alimentado por gasolina. A diferencia de intentos previos basados en vapor o mecanismos experimentales, el Motorwagen ofrecía un sistema funcional, relativamente estable y reproducible, lo que lo convierte en el verdadero punto de partida del automóvil moderno.
Una innovación adelantada a su tiempo
En su época, el invento fue recibido con escepticismo. Muchos consideraban que los carruajes tirados por caballos eran más fiables y seguros. Sin embargo, Benz estaba convencido de que el futuro del transporte pasaba por la autonomía mecánica, sin depender de animales ni de infraestructuras ferroviarias.
El verdadero impulso llegó en 1888, cuando Bertha Benz, esposa del inventor, realizó el primer viaje de larga distancia en automóvil, recorriendo más de 100 kilómetros sin autorización previa de su marido. El trayecto demostró la viabilidad del vehículo y convirtió al automóvil en una realidad práctica.
El inicio de una revolución global
La patente registrada en enero de 1886 no solo dio origen a una nueva industria, sino que redefinió el concepto de distancia, comercio y urbanismo. En pocas décadas, el automóvil se transformó en símbolo de progreso, libertad y modernidad, aunque también en un factor decisivo de los retos ambientales y sociales del mundo contemporáneo.
Karl Benz sentó las bases de lo que más tarde sería Mercedes-Benz, una de las marcas automotrices más influyentes de la historia.
Un punto de inflexión en la historia humana
El 29 de enero de 1886 no fue simplemente la fecha de una patente: fue el momento en que la humanidad comenzó a moverse por sí misma. Desde entonces, el automóvil ha modelado ciudades, economías y culturas enteras.
Ese día, sin estridencias, comenzó la era de la movilidad moderna.
