Opinión


Por : Alejandra Salgado Romero 

El mito del amor romántico

Educando con Valores

 “El día en que una mujer pueda amar, no desde su debilidad sino desde su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para afirmarse -- ese día será para ella, como para los hombres, una fuente de vida y no de peligro mortal”
Simone de Beauvoir
“El amor no lo puede todo: no puede con la violencia y los malos tratos, no puede con la desigualdad y el machismo, no puede con el egoísmo y las relaciones que no funcionan. El amor no transforma a las personas violentas en personas pacíficas, ni a los promiscuos en monógamos, ni cura a la gente celosa, ni resiste vivo si ha de soportar demasiado dolor durante demasiado tiempo. El amor no puede ser incondicional: si no hay respeto y buen trato, por ejemplo, no hay condiciones para el amor”
Coral Herrera
Es verdaderamente impactante conocer tantas tristes historias que tienen como característica principal la tragedia y que se supone se debe justificar “por amor”. Por ello, -porque inclusive lo hemos llegado a percibir como “normal”-, es necesario analizar un término que se ha denominado “el amor romántico”, y que precisamente da cuenta de que en la época moderna y sobre todo en la cultura occidental, se ha forjado un modelo de afectividad llamado amor romántico, el cual, según diversos (as) especialistas, tiene su origen en la idea de los vínculos monogámicos y las relaciones “estables y resistentes a toda dificultad, por siempre”. Lo anterior, según numerosas investigaciones, ha dado lugar a innumerables mitos que invaden la mentalidad de la sociedad, haciendo del amor y las relaciones amorosas, algo engañoso. Es importante citar que un mito se ha definido como una creencia, un componente más dentro de toda una estructura de credos compartidos por una cultura o sociedad, la cual los acepta como verdaderos. Estas creencias dan la impresión de estar basadas en la objetividad que nos rodea, pero aunque algunas veces cuesta distinguirlos, no lo están, lo que nos lleva a cometer una serie de errores evitables.
Sin duda, cada persona posee su propia mitología del amor, basada en sus experiencias personales, familiares y/o culturales. Sin embargo, es gracias a lo que escuchamos y vemos en nuestro ámbito familiar, en los medios de comunicación, en nuestro día a día, que estas creencias han invadido intensamente nuestra mente y la de toda de la sociedad, introduciendo en ideas como que el amor verdadero dura para siempre, que solamente existe una persona en el mundo perfecta para nosotros (as), o que lo celos son garantía de amor… con resultados negativos y hasta trágicos en la vida de muchísimos seres humanos (sobre todo en la vida de las mujeres).
Entre los mitos del amor romántico, están algunos como: a) El amor todo lo puede: determinando que si hay amor en relación, este es y será siempre garantía suficiente para superar cualquier problema, es absurda, y funciona también en sentido contrario, llevando a pensar que si hay problemas no hay amor; b) Existe el  amor a primera vista: abarcando desde la creencia en el flechazo, hasta la idea de que el azar interfiere de alguna manera para propiciar un encuentro entre dos personas destinadas a estar juntas; c) La media naranja: solamente existe una persona a lo largo y ancho del mundo que es ideal para cada uno (a), lo que lleva a muchas personas a aferrarse a un vínculo solamente por pensar que nunca jamás va a encontrar a otro ser tan perfecto para él o ella y, además, a pensar que tras una ruptura se terminaron las posibilidades; d) La persona correcta llena todos los aspectos de la vida: lo que origina una obsesión por hallar a otra a persona para comenzar a vivir, a realizar los sueños o incluso para empezar a ser feliz; e) La plena compenetración sexual es prueba irrefutable de amor: La persona cree firmemente que si su amor es verdadero las relaciones sexuales siempre serán asombrosamente buenas; y, f) Los celos son una prueba de amor: cuando en realidad, la experimentación de los celos solamente constituye un indicador del umbral de la angustia ante la idea de otra persona se lleve aquello considerado como propio por derecho; entre algunos otros.
Lo que nos enseñan en las películas, cuentos, novelas, series de televisión es que las mujeres esperamos con paciencia, adoran y cuidan al “príncipe azul” y estamos disponibles para entregarnos al amor cuando ellos tengan tiempo. En la actualidad, “por amor”, las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. En nuestra sociedad, lamentablemente, que te amen es sinónimo de éxito social, que un hombre te elija, te da valor, te hace y te da un lugar especial. También educamos a los varones para amar en desigualdad, pues no deben darle demasiada importancia al amor en sus vidas, ni dejar que las mujeres le invadan todos los espacios, ni expresar en público sus afectos. 
Sin duda necesitamos una nueva educación afectiva, con modelos y sentimientos reales, que nos ayude construir relaciones sentimentales sanas, que no nos hagan depender emocionalmente de otra persona ni nos empujen a perder nuestra identidad individual. Y por supuesto, que nos aleje de la violencia en la pareja y de un modelo de conducta en pareja basado en estereotipos de género y relaciones desiguales. Padres, madres y docentes debemos atender este aspecto para formar generaciones que logren destruir este mito, y creen un ambiente sano y progresista, donde las relaciones amorosas se vivan en igualdad y lejos de la violencia. Basta de pensar que el amor duele, o que todo se justifica “por amor”, pues además, a través de nuestra forma de vida, más que por lo que decimos, es como estamos contribuyendo a perpetuar desigualdad y violencia.
 Les deseo una semana excelente y agradezco sus aportaciones y/u opiniones a través del correo

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