Edicion : a domingo, 24 de junio de 2018 Edicion Archivada

Iguala

  • Milenarios 21

Por : Diana Rocío Sánchez Ayala 

Vamos a bailar reggaetón

Iguala, Guerrero, Marzo 13.- Ya con el aroma de las vacaciones aproximándose, y más feliz que nunca de poder compartir con ustedes estimados milenarios, deslizaré mis dedos a través del teclado para explayar una idea que me ha venido rondando desde hace ya algún tiempo, pues como bien sabemos la moda en la música implica tanto la creación así como desarrollo de nuevos géneros, adecuándose a los gustos de todo tipo de público, porque la música al ser un arte deriva en llevar al receptor por medio del emisor a experimentar diferentes sensaciones, plasmando momentos que perduran en el tiempo.
Como en todos los géneros, hay algunos que se mantienen vigentes en el escenario musical, otros que quizá tienen un boom momentáneo, por lo que solo permanecen gracias a los fans de hueso colorado (como se dice coloquialmente); llegado a este punto surge uno de los fenómenos musicales que más han impactado en los últimos tiempos, efectivamente mi querido milenario, hago alusión al ya tan mencionado reggaetón, amado por algunos y odiados por otros tantos; pero, ¿qué hace que este interesante estilo musical cause tanta polémica?, para contar con una visión más integral iniciaremos describiendo los orígenes de tan afamado estilo.
El reggaetón se originó en Panamá, remontándose al año de 1903, derivado de una mezcla entre rumba, mambo, chachachá y reggae; como punto decisivo  en el año de 1980, se oficializa el término “reggaetón”.
La evolución del género se ve impactada en gran medida gracias a  Ivy Queen, Eddie Ávila y Daddy Yankee, seguramente los reconocerás, ¿quién no ha escuchado la afamada “gasolina” de este último?
El cambio que ha tenido este estilo ha sido abrumador, canciones cargadas de contenido variado y lenguaje poco común, haciendo que el actual diste mucho del original, tomando más elementos del hip hop, lo que ha provocado innumerables discusiones al respecto, entre las más controversiales que he oído, vienen las que implican al reggaetón con el aumento de conductas de violencia hacia el género femenino.
Movimientos de cadera pronunciados y traseros contoneándose sensualmente, provocan que los bailarines dejen cargada de energía la pista de baile, el “perreo”, como se define a este interesante modo de baile se ha puesto tan de moda que incluso se ha combinado con diversas disciplinas de baile, entre ellas el ballet y la cumbia.
El impacto crece y crece al pasar el tiempo, haciendo que artistas que en su momento no imaginábamos, se incluyan en la interpretación de letras representativas del reggaetón, desde Vente pa´ca de Ricky Martin con Maluma, añadiéndose también Thalia con este último; Nicky Jam con Shakira cantando  “Perro Fiel”, y cómo olvidar el hit que en el año 2017 revolucionó a los Grammys, consiguiendo rebasar fronteras: “Despacito” de Luis Fonsi, Daddy Yankee y recientemente una nueva versión con Justin Bieber.
¿Por qué es tan odiado el reggaetón?, en cierto punto puede que se deba al exceso de tradicionalismos, pues seamos honestos, todo lo que se relaciona con  sexo siempre ha sido un tema tabú, el hablar al respecto o bien dar detalles que conlleven al acto en sí tiende a herir susceptibilidades. Embarazos no deseados son también relacionados con el reggaetón, derivados del uso del sexo en las letras de las canciones. ¿Machismo?, ¿sexo?, ¿violencia?, probablemente, la programación neurolingüística que se puede plasmar en la mente de cada individuo no debe ser descartada. El tiempo de vida del reggaetón parece que se mantiene en ascenso, disfrutaremos o sufriremos por ello, todo depende de nosotros.
Termino por hoy mis queridos lectores, no sin antes recordarles que pueden seguirnos a través de Twitter, Instagram y Facebook; como siempre cualquier comentario o sugerencia será gratamente recibido, así que no duden en escribirnos y hacernos saber lo que opinan con respecto a la columna. 

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