Edicion : a lunes, 11 de diciembre de 2017 Edicion Archivada

Opinión


Por : Enrique Vargas Orozco 

Averígüelo Vargas

Según información estadística nacional, Guerrero es el estado más violento con 9 mil 754 hom
A nivel nacional e internacional se abrió una amplia polémica sobre la Ley de Seguridad Interior que le concede al Ejército y la Marina mayores atribuciones para enfrentar a la delincuencia organizada, porque hasta ahora se les manda a esa confrontación sin el respaldo ni la protección de una legislación apropiada que apoye su actuación. 
Incluso desde la ONU, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, envió una comunicación al presidente del Senado de la República, Ernesto Cordero, pidiéndole que la cámara alta no apruebe esa iniciativa que ya obtuvo la aprobación de la Cámara de Diputados, porque asegura que eso aumentaría la posibilidad de que se violen los derechos humanos en mayor medida de lo que ha ocurrido hasta ahora. 
El gobernador Héctor Astudillo Flores, manifestó su respaldo a esa ley, porque Guerrero es uno de los estados más afectados por las bandas delincuenciales y la lucha que desarrollan entre ellos por el control de las drogas y su envío hacia Estados Unidos. 
El mandatario advirtió que no se toma en cuenta en las críticas vertidas que se violan más los derechos humanos cuando la delincuencia organizada asesina, secuestra, despedaza cuerpos humanos, sin que se logre dar una respuesta legal a la acción, muchas veces impune de los delincuentes en el estado y otros lugares del país. 
No hay peor situación que la que se genera cuando la delincuencia no encuentra freno o contención legal o de fuerza por parte de las autoridades, sino que se le deje actuar con todo el abuso, la saña y la exageración en contra de la ciudadanía, sin que exista en el lado oficial una fuerza que los contenga y los haga pagar sus agresiones contra la ciudadanía y la paz social. 
En varias ocasiones el gobernador Astudillo ha hecho ver con razón que sin la acción y la presencia del Ejército y la Marina, el estado de Guerrero sería un territorio donde resultaría muy difícil poder realizar las actividades de la gente en sus labores productivas, sociales y de todo tipo, incluso de libertad de tránsito si no se contara con la presencia y la acción decidida de los militares y marinos, además de la Policía Federal, que por su número está muy limitada en su desempeño. 
Está bien que la ONU y otros organismos y asociaciones civiles del país adviertan que esa no es la labor de las fuerzas armadas, lo que incluso aceptan los jefes de esas instituciones, pero, por un lado, deben obedecer órdenes del mando superior, la Presidencia de la República, que los metió y mantiene en esa labor, pero también advierten que su intervención es necesaria para resguardar la tranquilidad y el ambiente que permita a los gobiernos y la ciudadanía seguir trabajando. 
MUCHAS CRÍTICAS Y RECHAZOS, PERO NADIE APORTA OTRA SOLUCIÓN.--Quienes se oponen a la intervención de militares y marinos se basan en lo que establece la Constitución y en eso podrían tener razón, pero para nada toman en cuenta que si se retira a las fuerzas armadas, la delincuencia se apropiaría del país y de la vida de sus habitantes, porque no hay otra manera de contenerla. 
Si se atendieran las inconformidades de todos los que se manifiestan en contra se mandaría a los militares a sus cuarteles, pero entonces habría que preguntarles: ¿Y quién se hará cargo de contener a los delincuentes, cada vez mejor armados y más agresivos? 
Hay que preparar a la policía para que cumpla con esa función, sería seguramente la respuesta, pero no tomen en cuenta que eso no se logra en unos cuantos días, sino que llevaría años, posiblemente un sexenio completo, para alcanzar la meta de contar con una policía eficiente, sin corrupción tan bien armados y entrenados que pueda controlar y dominar a la creciente delincuencia organizada. 
De esa manera aprovechar a los militares y marinos en la contención y disminución de la delincuencia organizada es de hecho una necesidad de supervivencia. 
INCLUSO UN EX GUERRILLERO GUERRERENSE, José Arturo Gallegos Nájera, advierte que los militares representan un gran peligro y documenta los daños que sufrió al actuar como parte de un grupo armado que buscaba acabar con el régimen político vigente. 
Cuando se forma parte de una guerrilla, como en su caso, saben que van a enfrentar a la fuerza del sistema para evitar que lo afecten, por lo que deben estar conscientes de que pueden ser víctimas de la fuerza de los encargados de garantizar la defensa del sistema político de que se trate. 
Los guerrilleros no podían esperar que los militares los trataran como sus amigos, porque eran enemigos, pero hubo quienes sobrevivieron para contar su experiencia, como en este caso. 
Si hubo dureza contra los guerrilleros, mayor dureza tiene que haber contra la delincuencia organizada. 
Un exguerrillro no puede salir a defender a los delincuentes ni a pedir que los retiren para que no hagan daño a sus nuevos enemigos, que lo son de la sociedad, principalmente, incluso de la gente que antes fue integrante de un grupo armado. 
AVALA BEATRIZ MOJICA QUE SU EX PATRÓN VAYA A UNA CANDIDATURA.—El ex gobernador Ángel Aguirre Rivero es un político por naturaleza y no puede vivir alejado de esas actividades, de modo que después de ser obligado a dejar la gubernatura por el caso de los 43 normalistas desaparecidos, asunto en el que se le atribuía negligencia, ahora busca retornar a las lides electorales, como candidato a la diputación federal por el distrito 08, de la Costa Chica, región donde el ometepequense tiene su mayor influencia y control político. 
Ya la secretaria general del Comité Nacional del PRD, Beatriz Mojica le extendió su beneplácito y su respaldo para que busque la postulación ya que no podía ser de otra manera, porque la Bety fue empleada de Ángel, como secretaria de Desarrollo Social, desde donde construyó su candidatura, aunque haya resultado fallida, por lo que ahora en justa retribución respalda a quien fue su jefe, porque saben que AAR puede ganar esa diputación. 
No hay duda que la política es adictiva, es una especie de droga del poder, que la mayoría de  sus adictos nunca logra dejarla. 
evargasoro@hotmail.com 

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