Edicion : a jueves, 14 de diciembre de 2017 Edicion Actual

Opinión

  • Portada principal

Por : J. David Flores Botello 

Helicobacter pylori- Don Chimino- Helicobacter pylori

Pediatrucos…y algo más

El Helicobacter pylori  (H. pylori) es una bacteria que infecta el estómago de los seres humanos y es capaz de producir una inflamación del estómago que puede progresar y generar gastritis, úlcera péptica y cáncer gástrico. Su forma espiral permite que prácticamente se atornille en la mucosa gástrica. A pesar de la acidez extrema del estómago, esta bacteria sobrevive debido a la producción de ureasa, una enzima que le  genera un entorno protector. Dos tercios de la población mundial puede estar infectada por esta bacteria,  se considera la infección más frecuente en el mundo, pero no todos los infectados llegan a presentar síntomas. La bacteria puede contraerse por consumir agua o alimentos contaminados, en la vía que se considera fecal-oral o de boca a boca. El 100% de las úlceras doudenales y el 70 a 80% de las úlceras gástricas, son producidas por el H. pylori. El tratamiento que erradica a esta bacteria del estómago, logra cicatrizar rápidamente a las úlceras en mas del 90% de los casos. El cáncer gástrico es muy agresivo y tiene un alto porcentaje de mortalidad, pero, si se hace un diagnóstico oportuno de la infección por H. pylori y se logra erradicar, se evita la aparición del cáncer gástrico que puede, en muchos casos, no dar suficientes síntomas hasta que ya se encuentra en un estadio avanzado. El diagnóstico de la presencia de esta bacteria en el estómago puede hacerse de manera invasiva usando un endoscopio flexible con una cámara y luz propia que permite visualizar  y tomar biopsia de la mucosa del estómago para su estudio microscópico o, con medios no invasivos como la prueba del aliento en la que se puede detectar una sustancia (ureasa) que produce la bacteria, también mediante un estudio que permita identificar los anticuerpos en sangre contra esta bacteria o una prueba en heces fecales para determinar la presencia de antígenos bacterianos. El mejor tratamiento para erradicar a H. pylori es una combinación de medicamentos que disminuyen la acidez del estómago (antiácidos) y 2 y hasta 3 antibióticos al mismo tiempo, por lo menos 10 a 14 días. Para prevenir la infección hay que lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer y no consumir alimentos o agua de dudosa procedencia. 
DON CHIMINO.- Yo y mi compa Chón semos amigos dende ya tarda un buen, juimos a la mesma secundaria pero ca´quien en su grupo de cad´uno. Todos los días iba y venía en la que le mentábamos “La Escoba” que era un camión qu´iba hasta su coloña Ejidal (por allá pasando onde taban las vías del tren, como iyendo pa´ Teloloapa), y que regresaba al centro y asina ida y vuelta, antes no ´bía más trasportes, bueno, sí, los tatsis pero eso era para los ricos y Chón era probre. Un día, me invitó mi compa a echarnos unas copetonas a su cantón, él sigue viviendo en esa coloña, nomás que ora vive aparte de sus apases, en otra casa que ta mero frente a la d´ellos. Como me llevé mi Forcito, me pidió que le llevara un pomo de Juerte, que no quería cerveza quesque porque lo empanzonaba mucho y yo me dije para mi mismo: sí Chucha, cómo no, ahora me sale  que por eso ta panzón, si yo lo conozco dendenantes y siempre, pero siempre, ha sido panzón y ora le ta echando la culpa a las cheves. Pero bueno, que se la llevo pero, otvio, como yo quería cheve, no juerte, me llevé dos sitses pa que no me quedara con ganas. Le llevé unas aguas minerales, una coca de dos litros y una bolsa de yelo, bueno, hasta vasos dechechables pa no poner a lavar vasos a su esposa dél, mi comadre Choforita que para eso de las botanas, se pinta sola. Como, cuentas claras y amistades largas, esecto las cheves, porque yo no quise, Chón me dio mi lana que pagué por lo que le llevé. Taba yo guardando la lana que me dio cuando veo que baja de su alacena, una botella como de a litro tapada con un corcho, con un líquido de color blanquizco medio amarillentocito y que me dice: “Compa, me lo trajeron de Tierra Caliente, creo que es de Zihuaquio, es tuya la botella, te la regalo, es toda tuya, del mero que te gusta, lo encargué especial para tí”. Y que le digo: ¡Ay compadre, no te ´bieras molestado, pero, qué bueno que lo hicistes, graciotas!  Que garro la botella y en eso, que oigo que llegaron más gentes, Chón los fue a recibir y como era mi mezquite que me regaló mi compa, que la pongo, mi botella de nuez hasta arriba en su alacena de mi compa pa que no la jueran a confundir y se le quisieran empinar. Chón me presentó a su primo Vladimir y a un amigo dél que jue su compañero de primaria y que yo nomás no conocía. Chón les puso la botella de juerte en la mesa, yelo en una cazuela, agua mineral, la coca, vasos dechecables y que les dice: “la primera la sirvo yo, las otras ca´quien se la sirve, eh” Y diciendo y haciendo les sirvió. “A mi pintadita primo” le dijo Vladimir. “Yo, derecho por favor Chón, pura, sin nada, seco pues”, dijo su amigo que cuando me lo presentó, me dijo que le decían el Güero. ¿Seco?, pensé yo, ¡ah caray!, ¡este cuate ha de tener gañote curtido! Y sí, eh, cuando le pegó un tragote, ni chistó tantito, ni gesto hizo, casi como agua se lo tomó. Yo me apuré a tomar mi cheve y que voy por otra que las metió Chón en su congelador junto con el yelo que llevé. Cuando regresé, el tal Güero ya se ´bía servido otro trago en su vaso y agu no me terminaba mi cheve cuando él se terminó lo que se sirvió y que dice:  “Oye Chón, invítame una cerveza, por fa”  Chón, me arriendó a ver y yo, pos ¿qué l´iba a decir?, ¿que no le diera porque eran mías?  Moví mi cabeza pa un lado, alevanté mis hombros pa rriba y dije entre mi, ni modos, ya qué. Y que le dice Chón al tal Güero, “Claro que sí, con mucho gusto” Áhi tuvimos, plática y plática, en veces puras pendejadas, con perdón de Usté, como cuando acompañamos a un amigo nuestro que le decían “La Ficha” a los mentados Chocolines que antes quedaban al final de la calle Comonfort. “La Ficha” que ya se veía más mayor que nosotros y taba bien mamado porque hacía pesas, tenía su novia áhi y asegún nosotros íbamos nomás a ver, nos andábamos escondiendo porque áhi tocaba la orquesta de nuestro maestro de música (creo que el lugar se llamaba El Carioca o no recuerdo bien), y no queríamos que nos viera, además teníamos rete harto miedo porque anque ya teníamos bigote, agu no eramos mayores de edá y le sacábamos a la polecía que juera agarrarnos y llevarnos en su camioneta (que le mentaban La Julia), a chirona. Ya entrados en pláticas, le pregunté al Güero que cómo se llamaba, que a mi no me gusta descriminar a las gentes y es que nomás no le miraba yo nada güero y pensé que se lo decían de burla, pero no, me dijo que asina estaba bien, que a él le cuadraba que le dijieran Güero. Entre que me tomaba otra cerveza, jui a donde mi botella de mezcal y casi me llené un vasito que me llevé a la mesa onde tábamos botaneando picaditas, enchiladas, tacos blanditos de chorizo, requesón y de papa bañados en crema y salsa verde macha bien chiloza, cachos de queso de cincho, totopos con frijoles refritos revueltos con aceitunas y pedazos de queso fresco que preparó mi comadre. El Güero me pidió que le invitara de mi mezquite y a la de 3 pegues, miré como que agarró valor y que me dice: “Chimino, ya vi que tu eres gente seria y te puedo decir mi nombre verdadero, me llamo Crisógono” ¿Eeh? Le dije yo como que no joyí bien, pero sí solo que no lo podía creer y casi me ataco de risa pero apreté juerte mi panza, dejé de resollar y que me dice: “Crisógono, Crisógono Leocadio” ¡Pa su mecha! Pensé yo, ¡con razón le gusta que le digan Güero! Pa que no me juera a botar de risa, le di un tragote a mi mezquite y hice como que se me subió, como que me taba hogando y comencé a tueser: ¡cof, cof, cof, cof, cof!, que me voy aprisita al baño y áhi me ataque de la risa pero risa muda pa que no me jueran a cachar, cuando regresé a la mesa, el Güero se paró pa ir al baño pero yo creo que le pegó el aigre porque se trompezó con un sillón, cuando iba cayendo pa bajo se agarró de una cortina, la arrancó y pasó a trair mi botella de mezquite que taba mero a la orilla de la alacena y por allá jue a dar hecha cachos. Casi lloro, ¡taba buenísimo el mezquite! Tenía ganas de ir a lamberlo del suelo nomás de olerlo ¡a puro maguey!. El Güero no se pudo alevantar, tenía cara como de juerte dolor, se garraba su codo derecho y retorciéndose en el piso decía: “¡Mi piee, mi piee!” Chón, que le quita el tenis y miró que su dedo de enmedio taba todo chueco, separado del otro, como horqueta, que se lo jala, se oyó que tronó y que se lo acomoda, que lo sentamos en una silleta y miramos que ya se le taban poniendo morados sus dedos, lo bueno que el codo nomás jue el dolor. ¡Ah que pinchi Güero este pues! Hasta la risa se me quitó con lo de mi botella, por eso, mejor ya m´voy, áhi nos pa l´otra, graciotas.

Copyright: Diario 21

e-Paper

VER ACERVO