Edicion : a domingo, 22 de octubre de 2017 Edicion Archivada

Opinión


Por : Ramón Sosamontes H. 

El fin de los gobernadores virreyes

Este fenómeno que sucedió en el sistema político mexicano  ha finiquitado, nació cuando el PRI como partido único de Estado y el presidencialismo  fueron  derrotados por Vicente Fox registrado por el PAN  dándose  inicio la transición. Un objetivo de la democracia.
Durante más de setenta años el sistema político mexicano dependió de un  presidente todopoderoso que cambiaba cada seis años y una sociedad sin  libertades políticas y democráticas. 
Cuando es derrotado el presidencialismo los gobernadores dejaron de depender de un presidente, jefe nato del PRI.  Tomaron en sus manos la vida de sus estados como virreyes sin rey, solo a ellos respondían. Y lo peor, en algunos casos fueron penetradas sus estructuras al igual que a las  municipales  por  bandas criminales. Con este fenómeno parte de la gobernabilidad en el país de debilito.
Se multiplico el fenómeno presidencial autócrata en cada uno de sus  estados. Cierto, hubo gobernadores de otros partidos,  la mayoría del mismo sistema,  mismas costumbres que no cambiaron con todo y transición. Se amoldaron a sus  tiempos.
Paradójicamente con esa victoria histórica del 2000,  la figura presidencial  empezó  a debilitarse y hay que decirlo, ayudo    el pragmatismo “democrático” de Fox y después de Felipe Calderón. Los gobernadores virreyes se fortalecieron, el sistema político se mantuvo no dejando nacer plenamente la democracia plena.
Ese fenómeno termino con la detención de varios exgobernadores unos del PRI, del PAN, del PRD. Y en capilla de dicen de otros más. 
Cabe preguntar hasta cuando   el Estado mexicano  actuara con la fuerza legítima del derecho en la contención y represión de la delincuencia organizada y de sus cómplices en los gobiernos.
El 3 de junio del 2018 serán las elecciones a la presidencia de la república, a senadores y diputados federales. 
No será fácil cuando se han cambiado las ley electorales cada rato. Las reglas han sido distintas y la ciudadanía con gran conciencia de que las cosas deben cambiar. 
Tomemos en cuenta que el sistema de partidos creados a partir de las reforma política de 1996  y que llevo  a la derrota del presidencialismo autócrata  en el 2000 y antes en la Ciudad de México 1997, han terminado su vida útil, ya son  un atraso  para la débil democracia que estamos  construyendo.
Ya tenemos otra sociedad, la legalidad y la legitimidad de sus instituciones están en duda y va acompañada con el fin de los gobernadores  como virreyes, a quienes se les dejo sueltos  y por lo cual hicieron barbaridades sin respetar el orden constitucional , federal y de sumisión ante los otros poderes.
Es tiempo de imponer la fuerza constitucional del Estado y acabar de construir el nuevo sistema político democratico.

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